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sábado, 2 de julio de 2011

Un año a tu lado.

¿Quién dijo que no se podían tocar las nubes con las manos, sentarse en ellas, inundarse del olor del cielo, ver el mundo ahí abajo tan pequeñito e insignificante, perderse entre las tormentas, sentir la lluvia más cerca que nunca?¿quién dijo que no se podía? Porque a mi, tú me haces llegar al cielo y no solo tocarlo con la punta de los dedos, si no abrazarlo y quedarmelo todo para mi.

martes, 22 de febrero de 2011

Paulo Cohelo

El primer síntoma de que estamos matando nuestros sueños es la falta de tiempo. Las personas más ocupadas que he conocido en la vida siempre tenían tiempo para todo. Las que nada hacían estaban siempre cansadas, no conseguían realizar el poco trabajo que tenían y se quejaban constantemente de que el día era demasiado corto. En realidad, tenían miedo de enfrentarse con el Buen Combate.
El segundo síntoma de la muerte de nuestros sueños son nuestras certezas. Porque no queremos ver la vida como una gran aventura para ser vivida. Comenzamos a creernos sabios, justos y correctos en lo poco que le pedimos a la vida. Miramos más allá de las murallas de nuestra cotidianidad y oímos el ruido de las lanzas que se quiebran, el olor del sudor y de la pólvora, las grandes caídas y las miradas sedientas de conquista de los guerreros. Pero nunca sentimos la alegría, la inmensa alegría presente en el corazón de quien está luchando, porque para ellos no importan ni la victoria ni la derrota, importa sólo participar del Buen Combate.
Finalmente, el tercer síntoma de la muerte de nuestros sueños es la paz. La vida se convierte en una tarde de domingo y ya no nos pide grandes cosas, ni exige más de lo que queremos dar. Entonces creemos que somos maduros, dejamos de lado las fantasías de la infancia y alcanzamos nuestra realización personal y profesional. Nos sorprende cuando alguien de nuestra edad dice que aún quiere esto o aquello de la vida. Pero en realidad, en lo más profundo de nuestro corazón, sabemos que lo que sucede es que renunciamos a luchar por nuestros sueños, a librar el Buen Combate.
Cuando renunciamos a nuestros sueños y encontramos la paz, tenemos un pequeño periodo de tranquilidad. Pero los sueños muertos comienzan a pudrirse dentro de nosotros e infectan todo el ambiente en que vivimos.
Comenzamos a ser crueles con los que nos rodean y, finalmente, dirigimos esa crueldad contra nosotros. Surgen las enfermedades y las psicosis. Lo que queríamos evitar en el combate —la decepción y la derrota— se convierte en el único legado de nuestra cobardía. Y un bello día, los sueños muertos y podridos vuelven el aire difícil de respirar y comenzamos a desear la muerte, la muerte que nos libera de nuestras certezas, de nuestras ocupaciones y de aquella terrible paz de las tardes de domingo.
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lunes, 21 de febrero de 2011

La vida es una y única, no me pienso pasar los días pensando por qué, cómo o cuándo .. o qué pasará. No.
Que yo correré, me arriesgaré, me caeré, me reiré y me levantaré. Me tiraré de cabeza al abismo si hace falta, y si hay una posibilidad entre un millón ahí estare yo para intentarlo.
El orgullo, los rencores, los enfados, las mentiras, las dejaré atrás. Porque al fin y al cabo la vida es un juego y cada uno decide como jugar. Yo he decidido jugar siendo feliz porque no hay nada malo sino menos bueno, y de eso, se aprende.
Nos empeñamos en intentar entender el presente y predecir el futuro basándonos en el pasado .. un grave error porque no siempre una causa tiene un mismo efecto. Pero es el simple hecho de que sintamos una profunda tranquilidad y seguridad al saber que seguramente si tomamos una decisión tendrá una determinada consecuencia, sentir que no te vas a lanzar al vacío sin saber lo que pueda pasar o no, que no vas a peder el control. Pero siempre existe la probabilidad de que una de tantas veces todo cambie, que por el mismo hecho de causa-efecto por el que siempre has estado pasando la vida ha fallado y has perdido el control y nada ha sucedido de la misma manera a la que te esperabas. Es por eso que duele menos fallar cuando no sabes, o no te imaginas ni te esperas lo que puede suceder .

aquí y ahora

La vida no te está esperando en ninguna parte, te está sucediendo. No se encuentra en el futuro como una meta que has de alcanzar, está aquí y ahora, en este mismo momento, en tu respirar, en la circulación de tu sangre, en el latir de tu corazón. Cualquier cosa que seas es tu vida y si te pones a buscar significados en otra parte, te la perderás.

viernes, 18 de febrero de 2011

Maldita dulzura.

Hablemos de ruina y espina, hablemos de polvo y herida de mi miedo a las alturas, de lo que quieras pero hablemos... De todo menos del tiempo que se escurre entre los dedos.
Hablemos para no irnos, bebamos para no vernos que hablando pasan los días que nos quedan.
“ Dicen que el hotel amor, tiene cuatrocientas puertas,
y todas las tiene cerradas, menos una que está abierta,
que está en la plaza del querer, donde han roto todas
las bombillas, para poder quererse bien. ”